Breve historia y estado actual de la geopolítica en el Perú en el marco de la multipolaridad emergente
- Israel Lira

- hace 13 horas
- 9 min de lectura

El Perú ha tenido diversas etapas en su historia republicana, en las que ha proyectado variedad de ideas geopolíticas, ya que como se sabe la geopolítica es el impacto político del factor geográfico del Estado, definición general que nos acompañará a lo largo del presente análisis. Si bien podemos identificar programas, pensamientos y posturas con impacto geopolítico a lo largo de los distintos gobiernos peruanos, la consolidación de una Escuela Peruana de Geopolítica, que implica la sistematización del conocimiento geopolítico y la producción de teorías con trascendencia en las decisiones de gobierno, es una cuestión reciente en realidad.
Como antecedentes de lo que luego será la Escuela Peruana de Geopolítica, tenemos al unionismo panamericano, que se constituyó en la diversidad de proyectos de unificación continental que los independentistas suramericanos pretendieron instaurar en el ex virreinato del Perú para tratar de recuperar el equilibrio geopolítico y comercial regional perdido por la disolución de la monarquía hispana y la fragmentación del continente en republicas. Estos proyectos van desde la Colombeia de Francisco de Miranda (1798), que rescataría el modelo incaico de gobierno para administrar la vasta extensión de territorio que iría desde el rio Mississippi hasta el cabo de Hornos. Pasando por la Federación de los Andes de Bolivar (1826), hasta la Confederación Peruano-Boliviana de Santa Cruz (1836).
Entre el Primer (1827-1872) y el Segundo Militarismo (1884-1895), se perfila un irredentismo peruano (maximalista, por estar inspirado en la idea de recuperar el Gran Perú) como doctrina geopolítica no oficial o pan-peruanismo, con base en los lazos culturales compartidos por las nuevas republicas que otrora formaron el Reino del Perú (1542-1824). El irredentismo peruano en lo geopolítico se expresó en diversidad de proyectos como la ya mencionada Confederación Peruano-Boliviana, el Reino Unido de Ecuador, Perú y Bolivia (1846), y los Estados Unidos Perú-Bolivianos (1880). En esta etapa se desarrolla la Guerra del Pacífico (1879-1884), conflicto armado entre Perú y Chile.
Entre el periodo que va desde el Tercer Militarismo (1930-1939) hasta antes del término de la Segunda Guerra Mundial, la geopolítica peruana entra en una fase de irredentismo minimalista (por limitarse a defender y reclamar soberanía perdida en zonas estratégicas), caracterizado por conflictos limítrofes con republicas vecinas, principalmente con Colombia y Ecuador.
Luego del término de la Segunda Guerra Mundial, hasta antes del inicio del Cuarto Militarismo, la geopolítica peruana entra en una fase o etapa que llamaremos funcionalista, ya que se alinea o se hace funcional a la doctrina de la Escuela de las Americas, propio del contexto de la Guerra Fría.
Como comentábamos, hasta aquí tenemos proyectos continentales y prácticas de Estado, pero la consolidación de un pensamiento geopolítico propio tendría que esperar hasta el Cuarto Militarismo (1968-1980) inaugurado por el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas comandado por el Grl. Juan Velasco Alvarado, que es cuando se funda realmente y de manera oficial la Escuela Peruana de Geopolítica en el nuevo pensamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores dirigido por el Grl. Edgardo Mercado Jarrín (1919-2012).
Mercado Jarrín fue también Ministro de Guerra entre 1973 y 1975 y fundó y dirigió el Instituto Peruano de Estudios Geopolíticos y Estratégicos (IPEGE). La doctrina geopolítica que fundo el IPEGE se caracterizó por ser contrahegemónica y defender el desarrollismo, y así se sustentó en tres ejes programáticos: teorías tercermundistas sobre el desarrollo, ideas antiimperialistas contra toda forma de injerencia extranjera y visión anti oligárquica de la política de Estado. Al respecto: «…para los países latinoamericanos que se incluyen en el bloque ‘tercermundista’, …seguridad significa, además de su concepto tradicional, el derecho soberano para disponer de sus recursos naturales, sus materias primas y la adquisición de capacidad financiera y tecnológica para alcanzar el desarrollo integral de su población» (Mercado, 1973: 214).
Estas ideas estuvieron vigentes durante todo el tiempo que duró el Gobierno Militar, y continuaron durante el retorno a la democracia, en los proyectos desarrollistas de Fernando Belunde Terry (en su segundo gobierno, 1980-1985) y de Alan García Pérez (en su primer gobierno, 1985-1990), y se dejaron de implementar con el viraje neoliberal del Decenio Fujimorista (1990-2000) que se alineó geopolíticamente a la Doctrina de Seguridad Hemisférica de los Estados Unidos, significando así el retorno al funcionalismo. Sin perjuicio de ello, uno de los aspectos más duraderos de la geopolítica peruana fundada por Mercado Jarrín es el haber contribuido al concepto de Proyecto Nacional, como aquel diseño hacia el futuro, de gran previsión, que fija un rumbo que guía las acciones políticas de una nación hacía la consecución de una nueva realidad. Hasta el día de hoy, y con sus claros matices, la estructura que Mercado Jarrín determinó que debería tener todo proyecto nacional, es básicamente la misma que siguen teniendo nuestros Planes Estratégicos de Desarrollo Nacional hasta la fecha. Lo que antes era el IPEGE inspira la labor académica del actual CEEEP – Centro de Estudios Estratégicos del Ejército del Perú fundado en 2018 como órgano desconcentrado del COEDE – Comando de Educación y Doctrina del Ejército. De Mercado Jarrín se resaltan sus obras Hacía un Proyecto Nacional (1985) y Relaciones entre la Política y la Estrategia Militar (1967).
Sin perjuicio que el Decenio Fujimorista significó el retorno al funcionalismo que aún sigue vigente hasta nuestros días, esto no fue obstáculo para que la Escuela Peruana de Geopolítica continuará su proceso de consolidación independiente, y ello continúo gracias a la labor de tres grandes pensadores de la geopolítica peruana: el Dr. Fernando Morote Solarí, el Dr. Jaime Raúl Castro Contreras y el Grl. César Astudillo Salcedo.
Morote Solarí (1962) es un Crl (r) del Ejército del Perú que, ha dedicado gran parte de su vida a la reflexión geopolítica plasmada en una prolífica bibliografía, su contribución a la geopolítica peruana está en el análisis de la realidad geográfica del Estado peruano y su impacto político a través de la historia, y de acuerdo a ello propone para el Perú y como pilares de la Escuela Peruana de Geopolítica: Ser Estado pivote en Sudamérica de connotación mundial; y practicar y difundir la filosofía armónica, sustentada en principios cristianos y andinos, en el mundo. Se resalta su obra Geopolítica del Perú (1987).
Por el lado de Castro Contreras (1943-2024), este fue un destacado sociólogo y politólogo peruano, que ha contribuido a una Nueva visión geoestratégica del Perú (1993), que es también el título de uno de sus trabajos. De forma similar a Travassos (1978) para el caso del Brasil, Castro Contreras (1993) propuso al Perú como potencia anfibia, es decir, que tiene tanto características telurocráticas como talasocráticas, y por ende, potencialidades tanto terrestres como marítimas. También tiene una producción variada de obras sobre geopolítica, donde se resaltan Geopolítica de la República 200 años después (2021), y Geopolítica aplicada al Perú y los Negocios Internacionales (2020). Adicionalmente, Castro Contreras pone en discusión la contradicción entre la gran riqueza en recursos naturales del país, y su estado de subdesarrollo.
Asimismo, el Grl (r) Cesar Astudillo Salcedo (1960), últimamente ha contribuido a la sistematización de los conocimientos geopolíticos alcanzados por la Escuela Peruana de Geopolítica para el periodo contemporáneo, actualizando discusiones de realidad nacional, la visión del Perú al 2050 y los objetivos nacionales, y otros temas de interés como son el auge de la multipolaridad, e inclusive aborda comentarios al trabajo del geopolítico ruso Alexander Dugin, por la trascendencia de sus obras La Cuarta Teoría Política (2009), y Fundamentos de Geopolítica (1997). Precisamente el más reciente libro del Grl. Astudillo (2024) lleva el mismo título que la obra de Dugin sobre Fundamentos.
Revisados los antecedentes y los teóricos principales de la Escuela Peruana de Geopolítica, toca ver brevemente, el estado actual de la geopolítica en el Perú en el marco de la multipolaridad emergente. Y un poco de las relaciones entre el Perú con los BRICS, particularmente con China y Rusia.
Ya en otro espacio comentábamos sobre el caso del Puerto de Chancay, y como se recordará este fue inaugurado en Noviembre de 2024, y ha significado una prueba inequívoca de la perfecta salud de las relaciones sino-peruanas que ya llevan 152 años, desde la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre el Perú y el Imperio Chino en 1874, y luego con el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China en 1971.
El megapuerto de Chancay es un proyecto co-financiado entre la compañía minera peruana Volcan y la empresa estatal china Cosco Shipping Company. Para nuestra nación implica la apertura del Perú a mayores horizontes geoeconómicos. Para China, implica la continua consolidación de la iniciativa de la Franja y la Ruta para mejorar la interconectividad comercial. Conectando el gran Camino Inca y la Ruta de la Seda marítima. El Perú así tiene una oportunidad de convertirse en la gran puerta comercial de toda la región suramericana, contribuyendo así a la construcción de la arquitectura multipolar en el Sur Global. Pero también debe de saber aprovechar sabiamente esta oportunidad, estableciendo reglas claras con las inversiones chinas y sobre todo asumir la responsabilidad futura de cubrir la carencia de infraestructura crítica, evitando que la cooperación sincera degenere en algún tipo de dependencia forzosa de China, no buscada por ambas partes.
Por el lado de las relaciones ruso-peruanas, como se sabe ambas naciones son también miembros del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) cuya reunión anual se llevó a cabo también en Perú en el mismo mes que se inauguró el puerto de Chancay. El presidente de Rusia Vladimir Putin, no pudo asistir por la orden de captura internacional emitida por la Corte Penal Internacional en su contra en Marzo de 2023, siendo una clara persecución política de las potencias occidentales en contra del líder ruso por la operación militar especial en Ucrania. Pero en su lugar, asistió Alekséi Overchuk, Vice primer ministro para la Integración Euroasiática, Cooperación con la CEI, los BRICS y el G20 y Eventos Internacionales. Overchuk enfatizo el surgimiento de nuevas plataformas de cooperación como los BRICS, que ayudan a generar espacios de diálogo entre iguales.
Las relaciones diplomáticas entre Rusia y el Perú curiosamente llevan el mismo tiempo que las relaciones con China. Ya que el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Perú y Rusia también fue firmado en 1874. Con la caída de la monarquía en 1918, las relaciones diplomáticas se ratificaron en 1969 con la Unión Soviética. Y luego de la disolución de la URSS continuaron con la Federación de Rusia.
El ámbito de la cooperación ruso-peruana se ha centrado principalmente en el área de tecnología armamentística, ya que la mayor parte de nuestro armamento, es decir, la matriz de nuestro equipamiento militar, proviene de Rusia, cuando se realizó la mayor compra en 1973 durante el gobierno del Grl. Velasco Alvarado y que significó el mayor rearme en nuestra historia, que no ha vuelto a repetirse hasta el momento. Vehículos blindados, cazas y helicópteros, en particular, tanques T-55, aviones MiG-29, helicópteros Mi-8 y otro tipo de material militar como el lanzacohetes antitanque RPG-7.
La colaboración ruso-peruana por ello se ha concentrado en el ámbito de la modernización y reparación del material militar soviético. Sin embargo, actualmente, la compra de 12 aviones de combate F-16 Block 70 a la empresa estadounidense Lockheed Martin implica un viraje en las relaciones de cooperación armamentística, tras la declaración de Trump al designar al Perú como aliado principal extra-OTAN. La compra se realizó bajo amenaza prácticamente (por las declaraciones hostiles de represalias por parte del embajador Bernie Navarro, si Perú retrocedía en la compra), a pesar que el propio presidente interino Balcazar no estaba de acuerdo con la firma de la misma, lo que prueba que el actual ejecutivo, debilitado por la constante inestabilidad política, no tiene poder real de decisión frente al Congreso, que es el que aprobó los créditos necesarios para financiar la adquisición.
También Navarro ha mostrado su disgusto frente al Puerto de Chancay, calificando al proyecto como un precedente peligroso en la región, y como una pérdida de soberanía del Perú frente a China. Estas actitudes prueban que los Estados Unidos son plenamente conscientes de que el Perú está creciendo en importancia geopolítica y geoeconómica, y no quieren que la nación andina se aleje de su proyecto unipolar. Pero también cierto es que, como señalaba el Dr. Castro Contreras (27.02.2024), sin perjuicio de los avances en formulaciones teóricas, cuando se trata de los actores políticos, ningún partido político actual cuenta con una propuesta geopolítica, así también el Estado mismo carece de una visión geopolítica coherente que convierta al país en una potencia anfibia.
El Perú se encuentra en la paradoja de gozar de una estabilidad macroeconómica y una solidez monetaria envidiable en la región, pero con un franco retroceso en sus actividades políticas caracterizadas por un quiebre de la institucionalidad corroída por la corrupción, la impunidad, las deficiencias en la gestión pública que impactan negativamente en el desarrollo social y la delincuencia que afecta la seguridad ciudadana. Son necesarias reformas políticas para que el Estado peruano sea consecuente con una propuesta geopolítica de alto rendimiento, basada en las premisas de la Escuela Peruana de Geopolítica y con sus destinos de grandeza compartida con las naciones que ven en la multipolaridad, el nuevo paradigma de las relaciones internacionales.




